AQUELLOS SILENCIOS QUE MI ALMA HA GUARDADO DURANTE TANTOS AÑOS,AHORA HABLAN EN ESTE RINCÓN PERDIDO, EN EL QUE SE ENTREMEZCLAN LOS ECOS DE LO REAL Y LO IMAGINARIO, QUE LLEGAN, DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MIS ADENTROS.

Tú acomódate, desnuda tu cuerpo y tu alma, embriágate del aroma a sándalo… y sueña.

miércoles, 6 de mayo de 2009

La primera vez


El chorro de agua caliente caía en el centro de mi espalda, formando un cristalino riachuelo de plateados destellos, mientras el opaco vaho empañaba el espejo y los cristales de la ventana.
Conseguía mantener la mente en blanco, sin pensar en nada, concentrando mi atención únicamente en el placer que sentía mi cuerpo al relajarse. Entonces oí la puerta, “click”, nada más, no abrí los ojos, tampoco me moví, seguí en el blanco impoluto de mi mente. Después la mampara, “schhh”, y el ligero movimiento de un cuerpo. Entre abrí los ojos haciendo un esfuerzo, una figura borrosa por el vapor entró en la bañera. Volví a cerrar los ojos pero ya no había blanco, ahora estabas tú, ocupando todo el espacio. Te apretaste contra mi cuerpo, y el chorro dejó de caer en mi espalda para resbalar por la tuya. Miré mis manos, que estaban vacías, huecas… y sin quererlo, decidí llenarlas. Las llené de ti, aún sabiendo que me equivocaba, me giré para poder admirar tu cuerpo, y allí lo encontré, mojado, sensual, perfecto para ser moldeado por mí, por mi boca, perfecto para acoplarse a mis curvas.
¿Me lo regalas? Te susurré al oído después de introducir la punta de mi lengua por su orificio. ¡Sí! dijiste con un sonido gutural ahogado por el agua que descendía por tu rostro, y sentí tus manos entre mis piernas, apretaste mis nalgas, y las separaste ligeramente. Me sentí abierta, expuesta, preparada para recibirte. Te fuiste agachando lentamente, abrí las piernas… no pude evitarlo.
Te observe mientras tus labios y tu lengua saboreaban mi sexo, era una caricia suave, lenta, eternamente tierna. Tu pelo empapado se pegaba sobre tus pechos redondos cubriéndolos ligeramente. Los pezones erectos sobresalían provocadores, y deseé morderlos.
El placer anegó mis sentidos y bebiste de mí al ritmo de mis gemidos con tantas ansias como si se tratase del manantial de la eterna juventud.
Subiste por mi cuerpo hasta llegar a mis labios. Te recorrí con mis manos, sin perdonar ni un milímetro de tu piel. Acaricie tus senos suaves, cálidos y palpitantes, recorriendo con la yema de mis dedos la aureola rosada y la punta de los pezones duros y suaves por igual. Los lamí lentamente con la punta de mi lengua mientras inclinabas ligeramente tu cuerpo hacia atrás, pronunciando así su turgencia.
Mis dedos se perdieron en la espesura de tu vello púbico adentrándose en ti, notando la presión de las paredes húmedas y carnosas de tu vagina, que se me antojó el refugio de todas mis pasiones prohibidas. Tu respiración se agitaba al ritmo del movimiento de mis dedos mientras la humedad se convertía en liquida esencia que no quise desperdiciar, siendo yo esta vez la que bebió de ti
Tus ojos inyectados de deseo se clavaron en los míos, y con una sonrisa en tus seductores labios, como si hubieras leído mi mente, en un susurro casi inaudible, te oí pronunciar… siempre hay una primera vez.

5 comentarios:

Fersita dijo...

brillante...me pareció precioso lo que escribiste.
me encantó tu blog, asi que volveré!

besitos :)

VANIDADES dijo...

Gracias por tus palabras, aquí te espero, ya sabes, este arca es tan tuya como mía.

Mil besos.

Anónimo dijo...

me siento caliente por leer tus articulos

Anónimo dijo...

ojala me pasase a mi igual... el problema es que estoy enamorada de una chica perfecta pero creo que es imposible conocerla ;( me ha excitado tu relato..

Vanidades dijo...

Nadie, absolutamente nadie es perfecto y en el amor no hay nada imposible, a veces quienes nos parecen estrellas lejanas están más cerca de lo que nunca podríamos llegar a imaginar. No pierdas la esperanza ni la ilusión, lucha por lo que quieres y si no puede ser no desesperes, en algún lugar hay alguien que está esperando conocerte para poder acompañarte en el camino de la vida. Animo y mil besos.