AQUELLOS SILENCIOS QUE MI ALMA HA GUARDADO DURANTE TANTOS AÑOS,AHORA HABLAN EN ESTE RINCÓN PERDIDO, EN EL QUE SE ENTREMEZCLAN LOS ECOS DE LO REAL Y LO IMAGINARIO, QUE LLEGAN, DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MIS ADENTROS.

Tú acomódate, desnuda tu cuerpo y tu alma, embriágate del aroma a sándalo… y sueña.

jueves, 9 de octubre de 2008

Tu reflejo


Tu espalda a contraluz brilla como si fuera de charol, y su suave curvatura no sé porque, me recuerda a las carreteras de la costa, que sutilmente cortejan al mar.
La imagen de los músculos prietos y estáticos de tus glúteos, se enreda en mis pensamientos creando un nexo indisoluble, que ya, inevitablemente, permanecerá en mi recuerdo, hasta mi propio fin.
Como a traición, sigilosamente, así, como quien no quiere la cosa, me aprieto contra tu espalda que ahora más que nunca, se me antoja como un camino hacia ninguna parte.
Mis manos recorren tu pecho, fuerte, masculino, suave, y cálido, muy cálido. Apoyo mi cabeza en tu hombro, ese hombro sobre el que nunca he llorado, y el aroma de tu piel me envuelve empapando mis papilas, hasta anegarlas de ti.
Si sólo fueras un sueño del que poder despertar, pero no, estás aquí, real, humano como yo, mortal como el que más, y dañino, dañino para mi, para todo lo que soy, y lo que no puedo ser si tú no estás.
El frio templa mis ganas, y mi cuerpo tembloroso se aparta de ti. En esa pequeña distancia te observo, y en la gris penumbra percibo tu lento movimiento, lento y cauto, me giro, no quiero que te vean mis ojos.
Tu torso contra mi dorso, son ahora tus manos las que cubren mi pecho, en mi cuello siento tu cálido aliento, cálido, como brisa de desierto. Si te busco no te encuentro, y si no te busco, allí te tengo.
Quizás somos sólo un pensamiento, de alguien, que se remueve inquieto en sus adentros, una ilusión ilusionada, de quien enamorado, sueña despierto. Y si así es, y somos un amor ajeno, porque he de sufrir, pensando que quizás te pierdo.
Como leyendo en mi cerebro, me aprietas contra tu pecho, casi no `puedo respirar, y lo entiendo, somos reales, verdaderos, somos dos seres entrelazados que buscan un sólo centro, la unión de los elementos, fuego y aire, aire y fuego, tierra, agua, todo un universo, en el que fundirnos apasionados, y perdernos en nuestros besos.
Un relámpago irado ilumina nuestros cuerpos, que yacen en el suelo, enlazados, unidos, revueltos. Nos envuelve el silencio, el silencio apasionado de dos amantes en celo, me posees, te poseo, me muerdes, te muerdo, en tus ojos veo el deseo, y en los míos… sólo cabe tu reflejo
.

4 comentarios:

Ana Belio dijo...

Hays, que precioso texto y como me veo y le veo a él también...como me identifico.

Precioso de verdad.

Bs.

Anónimo dijo...

Me encanta que mis besos (aún los de morder) sean usados. Los dejé con la intención de eso, pongo uno más, uno sólo en tu buró de noche.

Muy buenas la imágenes, se queda uno prendido ahí, bajo los relámpagos, bajo la desnudez del otro.

Como puedes ver vuelvo a este lugar. También agradezco tus finos comentarios a esta pobre escritura, que es la de un ingeniero en sistemas de cómputo, pues eso soy en realidad.

Adoro los dolores que continúan a un tormentoso amor.

El lobo, el cazador rapaz.

VANIDADES dijo...

Gracias Ana, que dificiles son las pasiones.

VANIDADES dijo...

El lobo, las suaves plumas de las alas de mi alma se erizan cuando te leo. Jamás me des las gracias, pero por favor, no me abandones nunca, piérdete aquí, donde pueda encontrarte.
Tu escritura me llega como tu beso en mi buró, allí lo guardare, y cada noche, como quien le reza a su Dios, acudiré a él, para que me regale sueños de besos, de esos de los de morder, que te señalan la piel, y te dejan dolorido por dentro.

Yo como siempre, te mando miles de ellos.

Lo que eres en realidad… ¿Qué es la realidad?

Mientras, quizás esta noche, me pierda en un bosque.