AQUELLOS SILENCIOS QUE MI ALMA HA GUARDADO DURANTE TANTOS AÑOS,AHORA HABLAN EN ESTE RINCÓN PERDIDO, EN EL QUE SE ENTREMEZCLAN LOS ECOS DE LO REAL Y LO IMAGINARIO, QUE LLEGAN, DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MIS ADENTROS.

Tú acomódate, desnuda tu cuerpo y tu alma, embriágate del aroma a sándalo… y sueña.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Eternamente


Extiendo mis alas gris nube, suaves, como de algodón, y mi cuerpo desnudo se estira queriendo absorber las gotas de lluvia que caen sobre él. Tu sombra lo cubre todo, y un escalofrío recorre mi espina dorsal.
Un aire frio se levanta ondeando mi pelo suelto, que irremediablemente se enreda sobre mi espalda. Tu voz como un trueno grita mi nombre, y yo, abro mis brazos queriéndolo abarcar todo, todo tu mundo, todo lo que eres, todo lo que somos.
Tus manos poderosas alcanzan mi cintura y poco a poco me acercan a ti. Percibo el calor que desprende tu cuerpo, y las gotas que me cubren se evaporan desapareciendo, sin dejar rastro ni recuerdo.
Te tengo tan cerca que percibo el latir de tu corazón en tu cuello, es ese mi universo, mi centro, mi tierra… y mi cielo, simplemente… no puedo, ni puedo, ni quiero, no puedo sin ti, no puedo. Te abrazo, beso tu cuello, suspiras… y cruje el cielo, diluvia sobre nuestros cuerpos, acaricio tus alas, somos dos seres, dos seres eternos, eternos de tanto amar. De tanto amarnos… se estremece el firmamento.

7 comentarios:

Ana Belio dijo...

Que sensual eres cielo.

Bs.

Anónimo dijo...

Es un texto corto, fuerte en sus imágenes, digno de apreciar. Se antoja ser él por tu perfume a pasión ¿Sabes a qué huele no?

El lobo.

Un beso.

VANIDADES dijo...

Hummm, inconfundible aroma, seguro que tú también lo conoces.
El lobo… interesante, pero… no serás… una… loba?
Gracias por tus palabras, mil besos.

Anna, gracias cielo, creo que es uno de los mejores piropos que me han echado en mi vida.
Mil besos.

Anónimo dijo...

No, no. Lobo. De fauces capaces y sabias, tal vez un depredador instintivo: sexual, carnívoro. Normalmente no busco a mis presas, llegan a mis territorios ¿Será que el peligro aumenta las excitaciones?

Te replico los mil besos para que les busques espacio bajo tu ropa... donde quieras.

El lobo.

VANIDADES dijo...

Mmmmm…, desconcertante, muy desconcertante. El caso es… que me resultas familiar.
Te felicito por ser un depredador afortunado, ya que no tienes que salir a cazar, pero ten cuidado, no vayas a resultar… el cazador cazado.
Sabido es, que el peligro por si sólo ya es excitante, cuanto más, si le añadimos sensualidad y otros aditivos. Yo por si acaso, de momento, guardaré los besos, hasta que decida donde ponerlos…
Mil más.

Anónimo dijo...

El lugar de los besos no es el de guarda. El lugar es ese espacio de los afortunados, incluso siendo besos doloridos.

En mi caso prefiero los besos prontos, suaves (no por ello menos intensos), azarosos, entre la tercera y cuarta costilla, entre el alma y el sexo irreverente de media noche. Estar dormidos y despertar penetrados.

A mi defensa digo: me han cazado tantas veces que volveré al mismo bosque y a la misma hora.

Si puedes dame el golpe mortal.

No hay vuelta atrás.

Usa los besos. Dejo para ti otros mil más.

El lobo.

VANIDADES dijo...

Usados están, te lo has ganado.

Mira que me lo habías puesto fácil, pero yo nada, sin darme cuenta. Han sido tus letras las que me han revelado tu identidad, te reconocería entre un millón, me encanta tu escribir.

Todos hemos sido cazados y cazado alguna vez, por ello hemos herido y nos han herido, pero también hemos dado y obtenido felicidad, por eso no es de extrañar que vuelvas a la misma hora al mismo lugar.

Siempre el placer, es mayor, que el dolor de las heridas.

Ahora me voy, a seguir colocando besos, entretanto, te mando otros tantos más.