AQUELLOS SILENCIOS QUE MI ALMA HA GUARDADO DURANTE TANTOS AÑOS,AHORA HABLAN EN ESTE RINCÓN PERDIDO, EN EL QUE SE ENTREMEZCLAN LOS ECOS DE LO REAL Y LO IMAGINARIO, QUE LLEGAN, DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MIS ADENTROS.

Tú acomódate, desnuda tu cuerpo y tu alma, embriágate del aroma a sándalo… y sueña.

lunes, 18 de agosto de 2008

Mi niño de los ojos de mar

Mis ojos dorados se clavan en los tuyos verde mar, que me sonríen antes de perderlos entre las olas espumadas. Intento seguirte esquivando las estrellas de mar que se interponen en mi camino. Consigo acercarme, y la punta de mis dedos rozan tu piel húmeda, que se escapa entre las burbujas plateadas. Estoy cansada, y veo como te alejas, perdiéndote entre un bosque de coral. Me quedo allí, quieta, observando un caballito de mar. Memoro todos estos años junto a ti, luchando, llorando, riendo, amándote en cada uno de tus suspiros, de tus pensamientos, en todos y cada uno de los momentos. Ya no te veo, y siento que te pierdo, pero apareces, acompañado por miles de peces de colores que te rodean como un fiel séquito. Y mirándome con tus ojos de mar, me besas con esa pasión que sólo tú me puedes dar, y me abrazo a tu cuerpo, mientras la marea nos mece de aquí para allá. Cuantos años nos unen, cuantos momentos vivimos, cuantas lágrimas resbalaron por nuestras mejillas, y cuantas sonrisas forjaron nuestras comisuras. Cuantos besos humedecieron nuestros labios, y cuantas veces unimos nuestros cuerpos. Y ahora que parecía que te alejabas, y yo te dejaba marchar, este solsticio de verano, que ha dorado nuestra piel, nos ha vuelto a juntar, y como el tiempo, como el destino, como los astros han querido, nos hemos unido reinventando nuestro amor, reencontrando la pasión, bañados por las aguas del mediterráneo que impregna nuestra piel, con aromas de yodo y sal, que se agudizan entre las cuatro paredes de nuestra habitación, cuando hacemos el amor, al compás de los cánticos del mar, que nos llegan entre las sabanas que absorben su humedad y la de nuestro amor, formando jirones de vapor, que crean una bruma de pasión en la que nos perdemos tú y yo. Y hoy, como eternamente, pondré mis labios sobre los tuyos, y diré, suave como un suspiro, buenas noches amor mío, mi niño de los ojos de mar.

2 comentarios:

Ana Belio dijo...

Parece que te han mimado este verano.

Me alegro.

Un beso cielo.

VANIDADES dijo...

Siii, Ana, muchas gracias guapa.
Mil besos